Con más de tres décadas de carrera a sus espaldas, Christina Rosenvinge es la única artista española que puede presumir de haber sobrevivido al pop adolescente y de haberse convertido en un icono del pop independiente, de la canción de autor jalonada de desencanto y madurez.

Icono de la movida madrileña, su maratoniana carrera en solitario empieza en 1991 y poco a poco se va haciendo un hueco en la canción de autora.

Rosenvinge metamorfosea disco tras disco, su nombre se hace más grande y su rango musical se expande a límites desconocidos. Se rodea de artistas como Lee Ranaldo, Steve Shelley, Benjamin Biolay, Georgia Hubley con los que trabaja en varios de sus discos. “Tu labio superior” (WEA, 2008) y sobretodo “La Joven Dolores” (2011) se consagran como discos referentes de la canción alternativa en castellano.

En febrero de 2018 salió a la venta “Un hombre Rubio”, su décimo trabajo en solitario, en el que Christina se adentra en la fortaleza emocional masculina asumiendo distintas identidades: un padre, un hijo, un amante, dejando abierta la posibilidad de que por medio del uso del masculino general en realidad esté hablando de sí misma… ¿o deberíamos decir de sí mismo?