Bebiendo de fuentes como la Cumbia, el Merengue, el Dub y los ritmos africanos y caribeños, Candeleros se entregan a un exorcismo sonoro en el que la mixtura es el medio (nunca el objetivo) para alcanzar estados alterados de conciencia. Percusiones venidas del más allá, ecos andinos, ambientes cinemáticos y melodías extraídas de un viejo episodio de The Twilight Zone.

Su música es un agujero posmoderno en el tuétano del tropicalismo. Como si Chaino se asociara con Chicha Libre para facturar downtempo latino pringado en THC. Entre su lista de colaboradores destacan nombres de la talla de Dodosound (Iseo&Dodosound), Faauna y Carlos Tález, una cuadrilla de imagineros de lo psych en clave tómbola de feria que ilustra perfectamente la falta de prejuicios de esta formación de sangre caliente y cabeza volátil.

Ellos son la prueba, otra más, de que la Cumbia ha llegado a Europa para quedarse. Candeleros, son un sexteto de origen plurinacional (Venezuela, Colombia) que tienen en Madrid su centro de operaciones y que practica una psicodelia multicolor, que cabalga sobre frenéticos ritmos bailables.

Echar una candela se conoce popularmente como el encuentro improvisado alrededor de tabaco, fuego y música. La candela también mide las unidades de luz y su intensidad. La candela y el fuego son empleados como metáforas de pasión, calor y amor. Sonidos afrocaribeños como identidad, folclor y modernidad en un solo recital. La propuesta de Candeleros está llena de matices y eclecticismos. Con una base de sonidos afrocaribeños, el grupo ofrece una suerte de ritual psicodélico con tambores, guitarra y percusión.

William, Fernando, Urko, Sergio, Alex y Andrés, provienen de regiones donde suena el Tambor, la Cumbia y el Son. Sus caminos se cruzan en Madrid gracias a la unión de la familia latinoamericana que alrededor del arte y la cultura, han organizado diversos colectivos y asociaciones con el fin de destacar el sonido y la historia que traen para proyectarla al mundo. Cada uno de ellos tiene proyectos diversos, pero todos enfocados al activismo cultural, el baile, la música y la alegría.