“El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los comienzos” (Mircea Elíade)

Como las mejores ideas, “Mítico” (Intromúsica Records, 2017) nace de un fracaso estrepitoso: las canciones que lo componen iban a completar una trilogía cuya primera entrega fue aquel seminal “Tecnazo” publicado por Efervescente Records en 2012. Cuatro retazos de pop intimista disfrazadas de tecno vigoroso y sofisticado que apuntaban lo estaba por venir, pero no acababa de llegar.

Siempre había algo más importante que hacer: trabajos para pagar facturas, otros proyectos más apetecibles, altas dosis de procrastinación… Con el tiempo, la idea del tríptico tecno-pop fue diluyéndose como esas ideas extravagantes de antes de dormir.

Ya que el EP es un formato ninguneado en la industria y parece que el LP es aún condición sine qua non para ser tomado en serio, aquellas canciones con destino Tecnazo #2 y #3 cogieron forma en los estudios Montreal de Subiza (Pamplona), con la intención de pertenecer a un todo, a una obra de unitaria de pleno derecho.

Bajo la batuta de Hans Kruger (productor de Delorean, El Columpio Asesino y Perro entre otros), artista y productor se dedicaron entre 2014 y 2017 a dar lustre y músculo a canciones que hablan de amor, de (¡ay!) desamor y de otros problemitas del primer mundo, componiendo así pequeños afiches emocionales con vocación universal.

En “Mítico”, encontramos historias de profunda desazón vital (Cospedal, Reliquias, Rey Sol) y falsas ficciones (¿acaso existe la ficción al 100%?) como Canoe, Chacal o Ave Rapaz.

Entre medias, los pequeños dramas cotidianos de La Discusión y No más, casi un himno al teletrabajo en pijama y al freelancerato .

Bajo todo “Mítico” subyace un homenaje al concepto de hombre orquesta, al one man band sintético y melódico. Mira desde la suela del zapato a gigantes como Franco Battiato, Jean Michelle Jarre o, por qué no, Prince. O, acercando más la cámara, a héroes del pop en castellano como Parade, Mecano o su casi tocaya Javiera Mena.

Curiosamente, “Mítico” no es el debut en largo de Betacam, pues viene precedido de una singular primera referencia en forma de recopilatorio de pequeños grandes éxitos. En 2015, el sello hispano-chileno Federación de Universos Pop publica “Saca Pecho 2007-2015”, en el que el propio autor seleccionaría algunas de sus canciones favoritas (Cuarto Milenio, Delitos y Faldas, Mónica) junto a otras olvidadas entre los surcos internáuticos de bandcamp y soundcloud (Juncos, La Tempestad, Edison) en una retrospectiva inversa de su perezosa carrera.

A Betacam, alias de Javier Carrasco (Torrelavega, 1981), le conocerán de otras aventuras como Templeton, Rusos Blancos (las bandas papá y mamá), o de verle acompañar en directo a Tulsa en su nueva encarnación mutante y a grupos cercanos como CosmenAdelaida.